🔴Salud | Revolución médica: microrobot magnético contra los cálculos renales

Científicos de la Universidad de Waterloo en Canadá han desarrollado un microrobot magnético capaz de disolver cálculos renales sin necesidad de cirugía. Aunque el prototipo aún se encuentra en fase experimental, se proyecta que podría iniciar pruebas clínicas en humanos hacia finales de esta década, alrededor de 2029–2030.

Los cálculos renales afectan aproximadamente al 12% de la población mundial y suelen provocar dolor intenso, infecciones y recurrencias frecuentes. Hasta ahora, los tratamientos más comunes incluyen la litotricia extracorpórea por ondas de choque, la ureteroscopia o la cirugía, todos procedimientos invasivos que requieren hospitalización y pueden tener efectos secundarios. En este contexto, investigadores de la University of Waterloo comenzaron a trabajar en una alternativa mínimamente invasiva: un microrobot flexible y magnético que puede ser guiado directamente hasta el lugar donde se forman las piedras.

El dispositivo, del tamaño de un grano de arroz o en forma de filamento blando de un centímetro, se controla mediante campos magnéticos externos y puede liberar enzimas como la ureasa para degradar los cálculos de ácido úrico. En pruebas de laboratorio y modelos 3D de vías urinarias, los robots blandos han demostrado capacidad para localizar y atacar directamente las piedras, acelerando su disolución sin necesidad de incisiones ni procedimientos dolorosos.

De llegar a la práctica clínica, esta tecnología ofrecería menos dolor, menor riesgo de complicaciones y una recuperación más rápida en comparación con los métodos actuales. Además, al actuar directamente sobre el cálculo, se reduciría la necesidad de hospitalización y se abaratarían los costos del tratamiento. También podría disminuir la tasa de recurrencia, ya que el robot puede aplicar terapias localizadas y más efectivas.

Aunque los resultados iniciales son prometedores, los investigadores advierten que el microrobot aún debe superar fases de validación en animales y ensayos clínicos en humanos. Se estima que, si las pruebas avanzan sin contratiempos, su uso clínico real podría comenzar hacia finales de la década de 2020, entre 2029 y 2030, convirtiéndose en una alternativa revolucionaria para millones de pacientes que sufren cálculos renales.

Antisana Media Online 
05/02/2026
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