El Día Internacional del Derecho a la Verdad fue proclamado por la ONU en 2010 y se celebra cada 24 de marzo en memoria del arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980 por su defensa de los derechos humanos.
La jornada busca reconocer la labor de quienes luchan por la justicia y exigir que las víctimas de desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y torturas tengan acceso a la verdad.
El derecho a la verdad es un principio fundamental del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos. Implica que los Estados deben garantizar a las víctimas y a la sociedad el conocimiento de lo ocurrido en casos de violaciones graves, evitando la impunidad y asegurando la memoria histórica. La ONU subraya que este derecho es inseparable de la dignidad de las víctimas y de la construcción de sociedades democráticas.
En el Ecuador actual, donde se denuncia un estado de sumisión de la justicia al poder presidencial de Daniel Noboa, la conmemoración del 24 de marzo cobra especial fuerza. Las acusaciones de manipulación de procesos judiciales y de instrumentalización de la justicia para fines políticos hacen que el derecho a la verdad sea un reclamo urgente. La ciudadanía demanda transparencia en casos de violencia, corrupción y narcotráfico, y la fecha se convierte en un recordatorio de que la verdad no puede ser sacrificada por intereses de poder.
El Día Internacional del Derecho a la Verdad no es solo una efeméride, sino una herramienta de resistencia frente a la impunidad. Para Ecuador, significa reafirmar que la justicia debe ser independiente y que las víctimas tienen derecho a conocer la verdad sobre los hechos que las afectan. En un escenario donde la justicia parece subordinada al Ejecutivo, esta jornada invita a la sociedad a exigir claridad, memoria y dignidad, como pilares de una democracia auténtica.
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