Cada 17 de abril se conmemora el Día Internacional de las Luchas Campesinas, una fecha que recuerda la masacre de Eldorado dos Carajás en Brasil (1996) y visibiliza la resistencia campesina frente a la concentración de tierras y proyectos extractivos.
Hoy, esta jornada es clave para denunciar los impactos de los megaproyectos mineros que vulneran territorios y derechos de las comunidades rurales.El Día Internacional de las Luchas Campesinas fue instaurado por la organización La Vía Campesina tras la masacre ocurrida el 17 de abril de 1996 en Eldorado dos Carajás, Brasil, donde al menos 19 campesinos fueron asesinados por fuerzas policiales mientras reclamaban acceso a la tierra. Este hecho se convirtió en símbolo de la violencia estructural que enfrentan los trabajadores rurales y en un llamado global a la defensa de la reforma agraria, la soberanía alimentaria y la dignidad campesina.
Cada año, movimientos campesinos e indígenas de todo el mundo realizan acciones de protesta, foros y movilizaciones para visibilizar la importancia del trabajo rural en la producción de alimentos y en la preservación de la cultura y los territorios. La jornada no es solo un acto de memoria, sino también una plataforma de acción global que denuncia la criminalización de líderes campesinos, el despojo de tierras y las desigualdades del modelo agroindustrial. Además, fortalece redes de solidaridad y promueve alternativas hacia un modelo rural justo y sostenible.
En América Latina, y particularmente en países como Ecuador, Colombia y Brasil, los megaproyectos mineros han generado conflictos socioambientales al imponer un modelo extractivo que desconoce los derechos de las comunidades campesinas y la protección de sus territorios. Estos proyectos suelen implicar desplazamiento, contaminación de fuentes de agua y pérdida de soberanía alimentaria, lo que refuerza la necesidad de jornadas como el 17 de abril para exigir respeto a los derechos colectivos y al medio ambiente. El Día Internacional de las Luchas Campesinas se convierte así en un espacio de resistencia y articulación frente a la expansión minera y en defensa de la vida rural.
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