Cada 26 de septiembre se conmemora el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares, establecido por la Asamblea General de la ONU en 2013 mediante la resolución 68/32, con el objetivo de impulsar la movilización internacional hacia un mundo libre de estas armas.

La relevancia de esta fecha radica en que la amenaza nuclear no solo persiste, sino que se ha intensificado. El Secretario General de la ONU, António Guterres, advirtió en 2026 que "la amenaza de una catástrofe nuclear ha vuelto", instando a elegir "el diálogo frente a la división, la diplomacia frente a la confrontación y el desarme frente a la destrucción". En la actualidad existen aproximadamente 12.000 ojivas nucleares en el mundo, concentradas en su gran mayoría en Rusia y Estados Unidos, que juntos poseen cerca del 87% del total.
Según datos de la Federación de Científicos Estadounidenses (FAS) y del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), nueve países poseen armas nucleares: Rusia (5.459), Estados Unidos (5.177), China (600), Francia (290), Reino Unido (225), India (180), Pakistán (170), Israel (90) y Corea del Norte (50). De estos, solo cinco son reconocidos como potencias nucleares oficiales por el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) de 1970: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido. El resto permanece fuera del tratado, lo que genera tensiones en el régimen de no proliferación.
El caso de Israel es particularmente controvertido. Israel es el único país de Oriente Medio que nunca ha firmado el TNP y jamás ha permitido inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en sus instalaciones nucleares. Aunque Israel mantiene una política de "ambigüedad nuclear" -sin confirmar ni negar oficialmente su arsenal-, documentos desclasificados de Estados Unidos revelan que Washington ya tenía certeza de que Israel poseía armas nucleares desde 1975. El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, denunció ante la ONU en septiembre de 2026 esta "doble moral": "La bomba atómica está en manos de Israel, pero los inspectores son enviados a Irán". Israel oculta sus capacidades nucleares y bloquea la supervisión internacional porque revelar su arsenal rompería el equilibrio estratégico regional y expondría el programa nuclear de Dimona, construido con ayuda francesa en los años cincuenta y sesenta, a una presión internacional que hasta ahora ha logrado evitar.
Antisana Media Online
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