La película Río de Sapos (2024), dirigida por Juan Nuñch, es un ensayo documental que explora la religiosidad popular y los rituales sincréticos en la región de Los Tuxtlas, Veracruz. Con una aproximación sensorial y contemplativa, ha sido descrita por críticos como una obra absorbente y poderosa.
Contexto y propuesta estética
Río de Sapos se centra en la figura de Francisca Hernández, curandera perteneciente a una familia de parteras y exorcistas, cuya labor se vincula con celebraciones rituales dedicadas a la Muerte. La película se adentra en comunidades veracruzanas mostrando prácticas de sanación, fe y sincretismo mágico-religioso. Según Ernesto Diezmartínez en Letras Libres, se trata de “un absorbente ensayo documental” que privilegia la experiencia sensorial sobre la narrativa convencional, invitando al espectador a sumergirse en un universo de creencias y símbolos.
Crítica y recepciónLa obra ha sido interpretada como un cine de lo desconocido, donde lo místico y lo antropológico se entrelazan. Gustavo E. Ramírez Carrasco, en Revista Icónica, señala que aunque el título sugiere la presencia de sapos, lo que realmente se muestra son paisajes acuáticos, rituales con velas y la presencia de nahuales, espíritus y conjuros. La película evita un enfoque científico y apuesta por la contemplación del trance y el misterio, lo que la convierte en una pieza de cine sensorial que coquetea con el terror y lo espiritual. Su estreno mundial se dio en la sección Ahora México del Festival Internacional de Cine UNAM (FICUNAM), consolidando su relevancia en el panorama del cine independiente.
Valor cultural y artísticoMás allá de su estética, Río de Sapos ofrece un acercamiento a la religiosidad afromexicana y a las prácticas culturales de Los Tuxtlas, mostrando cómo la fe se convierte en un poder vital y transformador. La película se distingue por su capacidad de transmitir atmósferas de misterio y espiritualidad, sin necesidad de explicaciones racionales, lo que la hace un testimonio valioso de la diversidad cultural mexicana. En este sentido, se posiciona como una obra que invita a la reflexión sobre la relación entre tradición, identidad y cine contemporáneo.
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