En el Chocó Andino de Imbabura, científicos identificaron dos nuevas especies de ranas andinas: Pristimantis cayapas y Pristimantis dinardoi. Este hallazgo, liderado por el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), refuerza la importancia de conservar uno de los ecosistemas más biodiversos y amenazados del planeta.
El descubrimiento en el Chocó Andino
Durante una expedición en el cantón Cotacachi, provincia de Imbabura, investigadores del Inabio junto con la Universidad San Francisco de Quito y organizaciones ambientales locales lograron documentar estas dos especies en bosques de alta montaña, entre los 3.260 y 3.444 metros sobre el nivel del mar. El área forma parte del Chocó Andino, reconocido como un “hotspot” mundial de biodiversidad, con una gran cantidad de especies endémicas y ecosistemas frágiles. La complejidad del hábitat —con doseles cerrados, epífitas y bromelias— hace que la detección de anfibios nocturnos sea particularmente difícil, lo que resalta el valor del hallazgo.
Características de las nuevas especiesLa Pristimantis cayapas se distingue por su pequeño tamaño, dedos estrechos en forma de espátula, hocico corto y una coloración rojiza en la región inguinal. Habita principalmente en el Parque Nacional Cotacachi-Cayapas. Por su parte, la Pristimantis dinardoi presenta discos digitales más anchos que los dedos, un tímpano visible y estructuras únicas en el talón. Ambas especies pertenecen al subgénero Huicundomantis, lo que aporta información clave sobre la evolución y diversidad del género Pristimantis, uno de los más ricos en anfibios de los Andes.
Importancia ecológica y conservaciónEl descubrimiento de estas ranas no solo amplía el conocimiento científico sobre la herpetofauna andina, sino que también subraya la urgencia de proteger el Chocó Andino, un ecosistema amenazado por la deforestación, la expansión agrícola y la minería. Los anfibios son considerados bioindicadores de la salud ambiental, ya que su sensibilidad a cambios en temperatura, humedad y contaminación refleja el estado de los ecosistemas.
La identificación de Pristimantis cayapas y Pristimantis dinardoi fortalece los argumentos de la comunidad científica y conservacionista para exigir mayor protección legal y comunitaria de esta región, asegurando la supervivencia de especies únicas y el equilibrio ecológico de los Andes ecuatorianos.
Por eso decimos con fuerza: Sí a la vida, sí a la biodiversidad, sí a la conservación y protección de la naturaleza. No a la minería, no a la caza de animales silvestres, no a la expansión de la frontera agrícola.
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